No siempre las historias más bonitas son creación de una película. A veces están en nosotros, en cada palabra o hecho que manejamos entre las manos. Permíteme decirte que tienes la ocasión de que un simple "buenas noches" pase a dar buenos días; de que un "te echo de menos" se convierta en un "me alegra tenerte aquí" y por el módico esfuerzo de decirlo de corazón. Y es que no hace falta ser la dama de la alta torre para que un príncipe venga a rescatarnos de la soledad que nos rodea; ni necesitamos que sea un apuesto caballero quien desde su bonito corcel nos diga lo preciosas que estamos para que merezca la pena escucharlo.
Las grandes historias, películas favoritas y perfectas anécdotas de nuestro día a día son aquellas que empiezan con una palabra de cariño de la primera persona en la que piensas nada más despertar. Así de sencillo es a veces, aunque nos empeñemos en hacerlo complejo con rosas rojas y una tuna debajo del balcón. El encanto del día a día, sin magos que pongan banda sonora a cada beso y un arco iris bajo el que pasear, porque magia... Magia es verte sonreír.
Intentó desnudarse por completo, pero no logró soltar el nudo que tenía en la garganta.
miércoles, 24 de octubre de 2012
lunes, 8 de octubre de 2012
Felicità
La absoluta genialidad de convertir los días grises de una persona en días felices se tiene en contadas ocasiones. El poder de cambiar el estado de animo de los demás, la sensación de sonrisa permanente o el pequeño brillo de agradecimiento en sus ojos son regalos que no necesitan ni un bonito papel, ni un lazo, porque ya son lo suficientemente perfectos aún sin adorno.
Regalar felicidad es ir un paso más allá. Y es que la felicidad es de goma, y cuanta más regales, más te rebota. Regalas vida y regalas esperanza, porque lo bueno de ser feliz es que parece que nunca más volverás a estar triste...
Regala felicidad y te harás dueño, como poco, de una sonrisa en este mundo. Y una vez seas consciente de que mejoras la vida de alguien, automáticamente tendrás una sonrisa más: la tuya.
Hacer feliz a otra persona nos hace eternos, aunque sea sólo en su recuerdo.
Regalar felicidad es ir un paso más allá. Y es que la felicidad es de goma, y cuanta más regales, más te rebota. Regalas vida y regalas esperanza, porque lo bueno de ser feliz es que parece que nunca más volverás a estar triste...
Regala felicidad y te harás dueño, como poco, de una sonrisa en este mundo. Y una vez seas consciente de que mejoras la vida de alguien, automáticamente tendrás una sonrisa más: la tuya.
Hacer feliz a otra persona nos hace eternos, aunque sea sólo en su recuerdo.
miércoles, 3 de octubre de 2012
U
Lo mejor de él es cuando le miras a los ojos, y él te mira a los tuyos. Todo lo notas raro, porque te sientes más fuerte y débil al mismo tiempo. Te sientes alterada y al mismo tiempo aterrada... La verdad es que no sabes lo que sientes, excepto el tipo de persona que deseas ser.
Es como si hubieras alcanzado lo inalcanzable... y no estabas preparada para ello.
Es como si hubieras alcanzado lo inalcanzable... y no estabas preparada para ello.
miércoles, 26 de septiembre de 2012
El vals lento
Cierra la puerta y deja fuera tu ausencia, que aquí estamos tú y yo: cara a cara, mano a mano, y esta vez puede quedar más de uno.
Ven, pero no dejes que a tu paso suene ninguna canción, que será muy duro que me devuelva a este momento una vez todo acabe... Y es que no tenemos más que las ganas, pero el vals se baila pegado y las risas suenan mejor en directo, está claro.
No te preocupes por el tiempo, lo tengo todo controlado: mañana seguiré aquí, aunque puede que ya no estés para comprobarlo...
Mientras tanto acércate y ven conmigo, yo te llevo. Tú sólo sigue el ritmo.
Lo cierto es que, no te lo he dicho pero "me encantó bailar contigo".
Ven, pero no dejes que a tu paso suene ninguna canción, que será muy duro que me devuelva a este momento una vez todo acabe... Y es que no tenemos más que las ganas, pero el vals se baila pegado y las risas suenan mejor en directo, está claro.
No te preocupes por el tiempo, lo tengo todo controlado: mañana seguiré aquí, aunque puede que ya no estés para comprobarlo...
Mientras tanto acércate y ven conmigo, yo te llevo. Tú sólo sigue el ritmo.
Lo cierto es que, no te lo he dicho pero "me encantó bailar contigo".
jueves, 20 de septiembre de 2012
Summercat
Puse la vista atrás por un instante y vi alejarse de la mano los amaneceres en la playa y las noches de orquesta. Como la soledad no les gustaba también se llevaban consigo las siestas al sol y los baños entre olas. Tras ellos, con paso firme les seguía la brisa que trae el norte y los intentos fallidos de volar cometas; las cervezas frías y la ropa cálida; los planes que no llegamos a cumplir, y la satisfacción de los que sí que llevamos a cabo.
Les vi marcharse entre nostalgia y alegría. Debía darles las gracias a todos ellos por haberme hecho tan feliz estos tres meses, consciente de que todas las etapas terminan por ser cerradas, y de que todo lo que empieza acaba. Debo agradecerlo y así lo hago, pero no puedo evitar caer en la parte de mí que no se conforma y pide un poco más de esto ("ya sabes que la luna a mí siempre me sabe a poco"). Esa parte necesita vivir un rato más aquí antes de volver al mundo real. Antes de que el invierno me obligue a emigrar un poquito más al sur.
Ese pequeño instante fue más que suficiente para entender que las cosas son así porque no pueden ser de otra manera ("el verano acabó, el otoño durará lo que tarde en llegar el invierno").
Me queda pensar que mientras les veía alejarse pude ver como me hacían un guiño, recordándome que el cajón donde permanecerán mientras caigan las hojas, se cubran de nieve, y florezcan los arboles nuevamente, se abrirá de nuevo dentro de nueve meses en busca de grandes días bajo grandes soles, y bonitas noches bajo preciosas lunas.
Volverán a por mí, a por nosotros, a rescatarnos de los abrigos como cada año. Lo he pensado, y es que, hoy más que nunca he caído en la cuenta de que "no quedan días de verano".
Les vi marcharse entre nostalgia y alegría. Debía darles las gracias a todos ellos por haberme hecho tan feliz estos tres meses, consciente de que todas las etapas terminan por ser cerradas, y de que todo lo que empieza acaba. Debo agradecerlo y así lo hago, pero no puedo evitar caer en la parte de mí que no se conforma y pide un poco más de esto ("ya sabes que la luna a mí siempre me sabe a poco"). Esa parte necesita vivir un rato más aquí antes de volver al mundo real. Antes de que el invierno me obligue a emigrar un poquito más al sur.
Ese pequeño instante fue más que suficiente para entender que las cosas son así porque no pueden ser de otra manera ("el verano acabó, el otoño durará lo que tarde en llegar el invierno").
Me queda pensar que mientras les veía alejarse pude ver como me hacían un guiño, recordándome que el cajón donde permanecerán mientras caigan las hojas, se cubran de nieve, y florezcan los arboles nuevamente, se abrirá de nuevo dentro de nueve meses en busca de grandes días bajo grandes soles, y bonitas noches bajo preciosas lunas.
Volverán a por mí, a por nosotros, a rescatarnos de los abrigos como cada año. Lo he pensado, y es que, hoy más que nunca he caído en la cuenta de que "no quedan días de verano".
martes, 18 de septiembre de 2012
Hoy tu risa fue espectáculo
Sentí tu esqueleto susurrándome que me quisiste cada día. Que rompimos las barreras del sonido comiéndonos la boca; diciendo que el futuro solamente podría convertirse en nuestra suerte.
Y rompimos las barreras del futuro besándonos la cara, sabiendo que mañana solamente querremos distanciarnos de la gente...
Sí. Eres espectáculo, y tú ni siquiera lo llegas a notar...
Y rompimos las barreras del futuro besándonos la cara, sabiendo que mañana solamente querremos distanciarnos de la gente...
Sí. Eres espectáculo, y tú ni siquiera lo llegas a notar...
lunes, 17 de septiembre de 2012
Los amantes del círculo polar
- Todo caduca con el tiempo. El amor también. La gasolina del coche, por ejemplo: si olvidas que se va a acabar te dejará tirado en medio del campo.
- Yo te voy a querer siempre, y si se acaba la gasolina... Me muero.
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